VALDERROBRES (TERUEL)
La historia es asombrosamente antigua. En el término municipal de Valderrobres abundan los yacimientos arqueológicos, que entre otras cosas son testigos de la fuerte presencia ibérica en estos territorios. El más destacado de todos es el de Torre Gachero, donde aparecieron varias estelas sepulcrales, pertenecientes al siglo I o II antes de Cristo y que se conservan en el museo de Teruel.
Reconquista (1165-1170)
La reconquista de Valderrobres se produjo entre los años 1165 y 1170, siendo fruto de la colaboración entre el rey Alfonso II de Aragón y diversas órdenes militares. Acabada la reconquista, Alfonso II en su documento de donación al arzobispado de Zaragoza, llama al valle en el que hoy se asienta Valderrobres “Valle de la peña Aznar Lagaya” definiendo con ella todo el territorio.
Se encuentra situado en una colina, y a sus pies pasa el río Matarraña. Rodeado de altas montañas y de pinares. Una de estas elevaciones es Peña Aznar o La Caixa, con forma de mesa (1014 m.). De entre los elementos que definen el paisaje de Valderrobres, pocos son tan característicos como esta roca con forma de antigua caja de caudales, visible desde casi cualquier punto del territorio. En los siglos posteriores, La Caixa ha ido acumulando leyendas e historias a su alrededor y ha sido desde refugio de pastores hasta objeto de culto pagano, llegando hasta el presente y siendo el mejor testimonio de las raíces más antiguas de Valderrobres y también de Beceite, municipio vecino, que comparte la mitad de la peña con el municipio valderrobrense. Poco después, en 1175, estas tierras fueron dadas como feudo al obispado de Zaragoza, quien de inmediato las subenfeudó a Fortún Roberto, otorgándose la carta de población en 1183.
Pleito de 1307
Tras la extinción de la línea sucesoria de Fortún Roberto, a la muerte de Pedro López de Oteyza se produjo un litigio entre el obispo de Zaragoza, Jimeno de Luna y el rey Jaime II de Aragón, que se solucionó el 26 de junio de 1307 acordándose que, previo pago de una compensación económica, las tierras de Valderrobres regresarían a la jurisdicción del obispado de Zaragoza, permaneciendo así hasta la disolución del régimen señorial del siglo XIX.